Estar
inmersos en el universo implica
mantener una estrecha relación
con todo, cada persona, cada
cosa, cada circunstancia que nos
rodea está para ayudarnos,
tener la apertura para reconocer
que cada persona a nuestro lado
tiene algo que enseñarnos,
lejos de buscar en ellos el
motivo de nuestros conflictos y
poder identificar
aquello que tenemos en
común, nos da un conocimiento
indirecto de lo que somos. Si
además la relación es
equilibrada sin “encender”
nuestras emociones la
experiencia es gratificante.
Aprender
a relacionarnos conectándonos
con la verdadera enseñanza que
los demás nos pueden brindar,
no importa el tiempo ni la
circunstancia, es fácil y
efectivo. Si comprendemos la
enseñanza evitamos en un futuro
conflictos recurrentes. Tomemos
en cuenta que las experiencias
que nos desagradan o nos
lastiman en gran medida son
derivadas de un mal enfoque que
damos a partir de un pensamiento
y de la incomprensión de la
ayuda que podemos recibir.
El
cuerpo humano contiene
cientos de lugares donde la
energía es enfocada y
concentrada, denominados
"Chakras", esta es una
palabra de origen sánscrito que
significa rueda giratoria. Los
chakras vistos por enfrente son
similares al remolino que forma
el agua al ser agitada en forma
circular, son vórtices
giratorios de energía, centros
de fuerza localizados en nuestro
cuerpo etérico, a través de
los cuales recibimos
transmitimos y procesamos energía,
éste comportamiento sigue las
leyes naturales de las fuerzas
magneto-eléctricas
Existen siete principales vórtices
cinco de ellos dispuestos de
manera perpendicular a lo largo
de la columna vertebral, uno en
la cabeza y otro más fuera del
cuerpo sobre la coronilla,
dispuesto linealmente con la
columna. Cada
chakra
en
el
cuerpo
es
reconocido como un punto
de fuerza vital relacionado con
los cuatro aspectos que componen
al ser humano, el físico, el
emocional, el mental y el energético,
ellos son la red a través de la
cual el cuerpo, las emociones,
los conocimientos y el espíritu
–nuestro ser- interactúan
como un sistema completo, que
nos conecta con todos los
niveles del universo.
Los siete principales chakras
corresponden a un aspecto específico
de nuestra conciencia y tienen
sus particulares características
y funciones. Cada uno de ellos
gobierna un conjunto de órganos
de nuestro cuerpo y glándulas
de nuestro sistema endocrino,
una forma de pensar y un tipo de
emociones, nos relacionan con
alguna parte del universo y se
"mueven" a diferentes
velocidades. Debido a estas
diferencias de velocidad cada
chakra se representa también
con diferentes colores, el propósito
de entender su
funcionamiento y aprender a
estabilizarlos es crear una
integración armónica del espíritu,
de la energía, el
pensamiento, las emociones y el
cuerpo. Es así como mejoramos
nuestra existencia creando armonía
con todos y con todo. Ya que
somos seres energéticos tomando
una experiencia física, todo
ser humano utiliza sus chakras
para crear una realidad, este método
muestra una manera simple de
usar en forma consciente estos
sistemas.